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CONSEJOS PARA PLANEAR TU VIAJE IDEAL

¿Estáis planeando vuestra luna de miel? ¿Queréis que sea tal y como la imaginasteis? Conseguir el viaje de vuestros sueños no es tan difícil como pueda parecer, tan sólo hay que dedicarle tiempo y no dejarlo todo para el último minuto. No obstante, a veces puede ocurrir que no tengamos la luna de miel que imaginamos a pesar de haber pensado en el viaje con bastante antelación y de haberle dedicado horas. Por ello, en esta entrada os ofrecemos una pequeña guía con consejos para que todo vaya como la seda.
 
1. Como ya hemos adelantado, no dejéis el viaje de novios para el final. Lo ideal es planificarlo con 6 meses de antelación, en algunos casos más, para que haya habitaciones disponibles en los hoteles que hayamos pensado, y para encontrar los billetes de avión, así como para ahorrar. Pues a última hora todo nos puede salir mucho más caro.
 
2. Hablad, hablad y hablad. El viaje, como la boda, es cosa de dos. Y como tal, lo mejor es que os comuniquéis y seáis sinceros el uno con el otro, de forma que el destino y los detalles de la luna de miel tengan cosas que satisfagan a los dos. De la misma manera, la organización del viaje no debería realizarla uno sólo. Está bien repartir tareas, pero en este caso, no es lo recomendable, porque puede que, entonces, se tengan más en cuenta las propias preferencias que las del otro.
 
3. Las lunas de miel de los demás son las lunas de miel de los demás. Con esto queremos decir que las experiencias y los viajes de nuestros parientes y amigos puede que hayan estado muy bien, pero no deberíais ir a un lugar sólo porque al resto le haya gustado. Pedir consejo es bueno, pero lo mejor es tener en cuenta qué es lo que vosotros queréis hacer y adónde queréis ir.
 
4. Pensad en el presupuesto. Debéis partir desde vuestra situación y ser realistas con el dinero que podéis destinar a cada cosa en vuestra boda, incluido el viaje. Así no habrá sustos para nadie.
 
5. Buscad información en otras fuentes además de Internet. Es cierto que, en un primer momento, usar Internet para encontrar posibles destinos es algo que os puede ayudar a decidiros y a ver cómo están los precios, de forma que os hagáis una idea inicial de lo que queréis. Aun así, es recomendable, además, acudir a un especialista en viajes por varios motivos. En primer lugar, estos profesionales conocen y han estado en los lugares que os sugieren, por lo que os ofrecerán información de primera mano. Y en segundo lugar, a pesar de que en un principio pueda parecer más caro, los agentes de viajes pueden ofreceros descuentos y ofertas por su estrecha relación con hoteleros y otros agentes, algo que no encontraréis en sitios online.
 
6. Si tenéis que elegir entre dedicar más presupuesto a la boda en sí o a la luna de miel, deberíais pensar lo siguiente: una boda puede durar unas 6 horas en total y un viaje puede que hasta dos semanas. Puede que, al final, la luna de miel la recordéis más, simplemente porque durará más tiempo. ¿Preferís recordarla como algo mejorable o como el viaje de vuestra vida? Se trata de una cuestión de prioridades, y sois vosotros los que debéis decidir qué es más importante: una boda sencilla o un viaje sencillo.
 
7. Dejad unos días entre la boda y el viaje. Si os vais al día siguiente del enlace puede que no tengáis cuerpo para mucho trote entre las pocas horas dormidas, la bebida y el bailoteo. Permitíos unos días para descansar y recuperaros y comenzar con fuerzas renovadas la luna de miel.
Encontrad un equilibrio entre las actividades que queréis hacer en el viaje. Lo mejor es combinar actividades como recorreros lugares y hacer turismo con actividades de relax para que no perdáis las fuerzas a los dos días.
 
8. Si vais a un país en otro continente, aseguraos de conocer bien las normas, no vaya a ser que hagáis algo ilegal sin daros cuenta y tengáis problemas. Por otro lado, preparad los visados y los permisos con tiempo para que todo vaya sobre ruedas.
 
9. Por último, debéis tener en cuenta que, por muy aventureros que seáis, en un viaje de novios no es recomendable ir a la aventura. Lo mejor es tener reservado todo el alojamiento, y dejar las aventuras para las actividades que hagáis y para el día a día. Nada de reservar una noche y luego y ya veremos. Eso está bien para vuestros viajes habituales, pero no para una luna de miel. Porque lo que puede ser divertido en un caso puede ser desastroso en el otro.

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