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LUISA Y FELIPE

El álbum de fotos de Luisa y Felipe es un álbum muy especial porque no contiene las fotografías de una boda, sino de otro momento que tiene lugar antes de ésta ocurra: una pedida de mano. Sin que Luisa supiera nada, Felipe preparó un escenario de cuento gracias al Jardín de Mamá Ana y el fotógrafo Manuel Orero, amigo de la pareja.
 
Ocurrió un martes 3 de Febrero. Felipe llevó a trabajar a Luisa con el coche. Normalmente era Luisa la que lo utilizaba día a día, pero aquel día le mintió diciéndole que ese día lo necesitaba para ir a una reunión.
 
Felipe tenía que recoger a Luisa a la salida a las 18 de la tarde, pero a las 17:45 ella recibió un whatsapp de Felipe con que llegaría tarde, pues se alargaba la reunión. Preocupada, Luisa llamó a Felipe a las 18:20, pero él le dijo que se demoraría más. Cuando la paciencia de Luisa rozaba el límite, hacia las 19 de la tarde, Felipe recogió a Luisa para volver a casa.
 
 A mitad de camino recibió una llamada. Felipe le comentó a Luisa que era Carmen, del Jardín de Mamá Ana, que estaba en la Vallesa de Mandor. La habían conocido en el evento “Mi boda rocks” y desde entonces tenían pendiente conocerle mejor y hablarle de algunas de las ideas que barajaban para el futuro, si se casaban. Uno de los lugares que habían pensado para casarse era la Vallesa de Mandor y por eso Carmen les esperaba allí. A Luisa le pareció bien ir, así que modificaron su ruta.
 
Al llegar a la Vallesa estaba todo oscuro y parecía que no hubiera nadie, pues ni siquiera había coches aparcados. Entonces Felipe le cogió de la mano a Luisa y comenzaron a caminar hacia el fondo, donde se veían unas pequeñas luces.
 
Conforme se acercaban iba viéndose cada vez mejor la escena que Felipe había preparado para Luisa. Al llegar, Felipe le pidió a Luisa que se sentara, tras lo cual él se arrodilló y le pidió que se casara con él con una réplica del solitario de Cartier de 1895.
 
Tras el sí quiero, la pareja se sentó a hablar de cómo lo había planeado todo Felipe, de la falsa reunión, de la tardanza (que se debió a que el fotógrafo estaba en el veterinario esperando a que operaran a su perro), de la decoración del Jardín de Mamá Ana… Y es que todo estaba preparado hasta el más mínimo detalle, incluyendo una botella de Moët Chandon en un baúl estratégicamente puesto para que a Luisa le picara la curiosidad y lo abriera.
 
Esa misma noche, la familia de Luisa le esperaba con una cena en casa de sus padres, donde le acompañaron sus hermanas, padres, cuñados y abuelos. Ahora queda a esperar a las fotos del día de su boda. Todo apunta que también serán muy especiales.
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